sábado, 27 de agosto de 2011

Marta


Conocí  a Marta el primer día de universidad. Se sentó a mi lado y tímidamente me dijo:
-        - Hola, me llamo Marta
-        - Encantada, yo Sara
Le sonreí, parecía nerviosa y asustada como si en lugar de un profesor fuera a entrar por la puerta un monstruo, se cogía las manos fuertes para que no se le notara que temblaba y se sentaba rígida como un palo. Quería hablar con ella para que se tranquilizara y se relajará pero cuando me decidí por hacerlo el profesor entro por la puerta. Pasé la mañana con Marta y creo que mi presencia le tranquilizó en gran parte. Ella era de Madrid, había vivido toda su vida en un barrio cerca del centro de la ciudad y ahora buscaba alguien con quien compartir piso cerca de la universidad. Sus padres trabajaban en una empresa familiar y tenía un hermano que también estudiaba en la universidad pero dos años por delante. Cuando me dijo que buscaba alguien para compartir piso vi la luz. Yo vivía en un piso cerca de la universidad sola porque no conocía a nadie en Madrid y mi madre no había aceptado mi propuesta de ir a una residencia, ella decía que ya conocería alguien con quien compartir el piso y tenía razón. Le ofrecí a Marta enseñarle el piso al terminar las clases y ella aceptó. Cuando el último profesor nos dijo que podíamos salir de clase tenía la cabeza colisionada de tanta guía docente y tanto porcentaje de puntuación, no habíamos hecho nada en todo el día pero nos habían llenado de  explicaciones de las asignaturas. Me costó reaccionar a lo que me decía Marta.
-        - ¿Qué? – dije
-        - Si te apetece pasar antes de ir a ver el piso tomar un café, podemos pedirlo para llevar – dijo ella
-        - Sí, claro. Perdona es que estaba saturada de explicaciones de asignaturas
-        - Tranquila a mí también me pasa a veces ¿saldrás este jueves?
-        - ¿Este jueves?
-        -  Sí, es la fiesta de inicio de la universidad, ya sabes primer jueves universitario
-        - ¿Tú vas a ir?
-       -  Claro, como voy a faltar a…
-        - Y tú tampoco faltarás de eso ya me encargo yo – era Paula. A Paula la conocí el día que nos matriculamos en la universidad pero desde ese día no había vuelto a saber de ella – por lo visto nos ha tocado en grupos distintos, pero no pasa nada, para salir de fiesta no hace falta estar en la misma clase, mañana hablamos mejor de esto que tengo prisa me espera mi chico, por cierto yo soy Paula – y nos guiñó un ojo
-       -  Encantada, yo Marta – dijo gritando para que le oyera Paula pero ella ya se alejaba despidiéndose con la mano
-       -  Pues parece que si que saldremos ¿no?
-        - Por supuesto – me dijo sonriéndome – mira ahí está mi hermano Después de eso lo único que recuerdo es pararme a mirar donde ella señalaba y ver allí al chico moreno de ojos azules que había visto el primer día con Paula. Se acercó a nosotros, abrazó a Marta y me sonrió. – Tranquilo le pasa a veces, se queda en babia, ¿Sara?
-        -Si, dime – me estabas hablando, ¿Cuánto tiempo habría pasado mirando como una tonta al chico moreno de los ojos azules?
-        - Mira este es mi hermano del que te he hablado antes, el es Héctor
-       -  Encantado – me dijo sonriéndome, entonces no supe que decir.